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Redacción Teknosfera
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El cementerio de la IA es mejor hoja de ruta que cualquier keynote

Una lista de productos de IA muertos o retrasados dice más sobre el rumbo del sector que una demo sobre el escenario. Por qué conviene dar más peso a los fracasos.

Publicado
24 de octubre de 2026
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Imagen generada con IA

¿Qué dice más sobre el futuro de la IA: una demo pulida en una keynote o una lista de cosas que dejaron de existir sin hacer ruido? Nosotros apostaríamos siempre por la lista.

La lista en cuestión es el «cementerio de la IA» de TechCrunch, un registro que se va actualizando con productos y startups que han cerrado, han cambiado de rumbo o no han cumplido las expectativas. Va desde la Siri con IA de Apple, retrasada una y otra vez, hasta el patinazo de la «superapp» de OpenAI. También cita la estimación de S&P Global Market Intelligence según la cual las empresas matrices acaban abandonando en torno al 42 % de sus iniciativas de IA.

Las demos muestran lo posible; las lápidas, lo que la gente usa de verdad

Una demo responde a una pregunta: ¿puede funcionar esto, una vez, en condiciones ideales? Un cierre responde a otra más difícil: ¿alguien siguió usándolo? El cementerio está lleno de productos que pasaron la primera prueba y suspendieron la segunda.

Tomemos la actualización de OpenAI del 9 de julio, que combinaba los modos «Chat», «Codex» y «Work» y rebautizaba la versión de siempre como «ChatGPT Classic». Según TechCrunch, los usuarios la encontraron confusa y recargada, y OpenAI dio marcha atrás poco después. Ninguna keynote te habría avisado. El mercado sí, y rápido.

O pensemos en Notion Mail, que según TechCrunch iba a cerrar el 22 de septiembre después de que la empresa comprobara que sus usuarios gestionaban el correo con agentes de IA independientes. Es una lección muy concreta: la gente no quiere necesariamente IA integrada en cada aplicación. A veces prefiere un único agente que trabaje en todas.

El patrón: los productos de IA independientes los absorben las plataformas

Si lees la lista como un mapa, salta a la vista un patrón. Relay, una herramienta de automatización de flujos de trabajo presentada como alternativa a Zapier, cerró en agosto después de que OpenAI, Google y otras plataformas mayores integraran automatizaciones parecidas en sus propias herramientas. ChatGPT Atlas, el navegador independiente, duró menos de un año antes de que OpenAI incorporara sus funciones más útiles a ChatGPT. Operator corrió la misma suerte.

Nuestra lectura es que el debate entre «función de IA o producto de IA» está en gran parte resuelto, y gana la función. Si tu producto es algo que un asistente generalista puede hacer como efecto secundario, vives de prestado. Es una mala noticia para muchas startups. Y también una señal incómoda para los gigantes, porque sus propios experimentos independientes acaban convertidos en una opción de menú.

Arc, de The Browser Company, es un caso algo distinto. Lo retirarán el 22 de diciembre, y la empresa apunta al coste creciente de mantener seguro un navegador en la era de la IA. Lo leemos como una advertencia: la factura de mantenimiento del software de la era de la IA puede ser el asesino silencioso que nunca aparece en una demo.

Los retrasos y las críticas también son datos

No todas las entradas son cadáveres. La nueva Siri de Apple se retrasó varias veces, y ese retraso contribuyó a un acuerdo de 250 millones de dólares por cómo se comercializaron las capacidades de IA del iPhone 16. La nueva versión llegó a la beta de iOS 27 en julio y este mes ha empezado a desplegarse para usuarios en inglés. Recall, de Microsoft, se retrasó casi un año tras las críticas por privacidad, y desde entonces un investigador ha creado una herramienta que extrae lo que captura.

No son fracasos de ambición. Son fracasos de la distancia entre el anuncio y el producto. Y esa distancia es la cifra que conviene seguir: cuánto pasa entre el «próximamente» y el «disponible», y qué ocurre mientras tanto.

El hardware lo deja más claro que nada. Humane recaudó 230 millones de dólares y cerró su negocio de AI Pin en febrero de 2025; HP se quedó con la mayor parte de sus activos por 116 millones de dólares. Rabbit aseguró que vendió 100 000 unidades del R1 poco después del lanzamiento, pero TechCrunch recuerda que las primeras reseñas calificaban el dispositivo de inacabado. Vender mucho al lanzar no es tener un buen producto.

Qué hacer con todo esto

Añadimos una cautela. Un cementerio no es un marcador de fracasos, y la propia TechCrunch lo plantea como un registro de lecciones. Morir pronto suele ser el aspecto que tiene experimentar, y algunas de estas ideas pueden volver mejoradas. Además, una lista elaborada por un solo medio es una selección, no un censo.

Aun así, nuestro consejo es sencillo. Cuando una empresa te enseñe una demo, pregunta qué producto anterior sustituye, cuánto cuesta mantenerlo y qué pasó con el último intento. Cuando una startup diga que ocupa un nicho, comprueba si una plataforma puede absorberlo con una sola actualización. Y cuando leas un lanzamiento, busca la entrada equivalente en el cementerio.

Las keynotes son marketing. Los avisos de cierre son lo más parecido a una opinión sincera que tiene este sector, y se leen gratis.

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