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Redacción Teknosfera
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Nvidia, prestamista: si sus mejores clientes no logran financiarse, el foso se agrieta

Al financiar a las neoclouds que compran sus GPU, Nvidia ha atado su suerte a la supervivencia de estas. Con sus acciones en caída, la financiación circular parece menos un foso y más una exposición.

Publicado
24 de octubre de 2026
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Imagen generada con IA

¿Qué le pasa a una empresa que vende las palas, presta el dinero para comprarlas y toma participaciones en los mineros cuando las acciones de los mineros empiezan a caer? Puede que estemos a punto de averiguarlo. Nvidia ha pasado de proveedor de chips a banquero de la industria de la IA, y la factura de esa transformación quizá esté llegando.

El detonante es la reacción del mercado a las neoclouds. Morningstar señala que el 14 de octubre el sector se desplomó cuando el rendimiento de los bonos de CoreWeave a 2032 se acercó al 15 %, arrastrando a CoreWeave, Nebius, IREN y Oracle. En nuestra opinión, eso convierte a las neoclouds en el lugar al que mirar para cualquiera que le preocupe el papel de Nvidia como financiador.

El foso era el silicio; la cartera de préstamos es otra cosa

Durante años, la fortaleza de Nvidia fue sencilla: todo el mundo necesitaba sus chips y nadie podía fabricar equivalentes. Eso es un foso. Una participación en un cliente no lo es. Según io-fund, Nvidia invirtió hace poco 2000 millones de dólares en cada una de CoreWeave y Nebius. En agosto de 2026, según U.S. News, anunció una alianza con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR para crear fondos de capital de más de 500 000 millones de dólares para sus clientes.

Nuestra opinión: es un movimiento defensivo disfrazado de estrategia de crecimiento. Cuando tus clientes no pueden financiar sus compras a tipos aceptables, o pierdes ventas o pagas tú las ventas. Nvidia parece haber elegido lo segundo. Es comprensible, pero cambia lo que posees. Un proveedor de chips está expuesto a la demanda; un financiador, al crédito.

Las neoclouds son el eslabón más débil, y las cifras lo demuestran

El análisis de io-fund señala que los ingresos estimados de CoreWeave en 2026 son de 12 600 millones de dólares y los de Nebius, de 3400 millones, mientras que los compromisos de los hiperescaladores y los laboratorios de IA son un orden de magnitud superiores. La cartera de pedidos no es efectivo. Convertir la potencia contratada en centros de datos operativos es carísimo, y las neoclouds no tienen el flujo de caja de las grandes tecnológicas. De ahí la deuda y, a nuestro juicio, la presión sobre unos bonos que rinden cerca del 15 %.

Cuando los clientes de una empresa se endeudan a esos tipos, el mercado está diciendo algo sobre la calidad de la garantía. No nos apoyaríamos en la afirmación de un hilo de Reddit según la cual el hardware de las neoclouds pierde más de la mitad de su capacidad de fijar precios de alquiler, porque es un mensaje anónimo en un foro. Pero la pregunta de fondo es legítima: ¿cuánto valdrá una GPU dentro de cinco años y quién asume la pérdida si vale menos que el préstamo?

Esa pregunta importa por la estructura. Michael Burry, citado por U.S. News, afirma que el plan de 500 000 millones implica que Nvidia tome participaciones del 25 % y ofrezca garantías de valor residual sobre la compra de chips. No podemos verificar esas condiciones más allá de su declaración, y él mantiene una posición corta en Nvidia, así que conviene sopesarlo. Aun así, una garantía de valor residual es justo el tipo de promesa que parece gratis en la bonanza y sale cara en la crisis.

La defensa es real, pero solo funciona si el círculo se mantiene

Para ser justos, Nvidia tiene argumentos. Según Yahoo Finance, la compañía sostuvo que los laboratorios de IA crecen más deprisa de lo que pueden soportar sus balances, de modo que el acceso a la capacidad de cómputo es la restricción clave. Una entrada del blog de Siebert hace una observación más afilada: los clientes de Lucent pagaban a lo largo de años, mientras que Nvidia asegura que los suyos pagan en 53 días, algo que se parece más a una cuenta por cobrar que a financiación del proveedor. Es una diferencia notable con la comparación con la burbuja puntocom, que acabó con los ingresos de Lucent desplomándose cuando los clientes quebraron.

Pero un plazo de pago de 53 días no dice nada de las participaciones, las garantías o los fondos de capital. Y la defensa da por hecho que la demanda final seguirá creciendo. Si los costes de financiación de las neoclouds siguen subiendo, creemos que los clientes más débiles podrían dejar de hacer pedidos, y Nvidia tendría que elegir entre sanear sus inversiones y conceder más crédito. Ninguna de las dos opciones es buena imagen para una empresa cuya valoración descansa en ser indispensable.

Nuestro veredicto

No creemos que esto sea Enron, y no pronosticaríamos un colapso. Pero la tesis de que la financiación circular es un foso es errónea: es una apuesta a que el capital más barato del mundo seguirá disponible para los prestatarios más arriesgados. Los chips de Nvidia siguen siendo el activo real. Cuanto más ata su balance a la supervivencia de sus clientes, menos depende su destino de su propia ingeniería y más de los mercados de crédito.

¿Qué debería hacer el lector? Mirar el rendimiento de los bonos de CoreWeave antes que los resultados de Nvidia. Si ese rendimiento baja, la presión se alivia. Si sigue subiendo, cabe esperar que las preguntas sobre la cartera de préstamos adelanten a las preguntas sobre los chips.

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