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Redacción Teknosfera
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El auge de la IA tiene un impuesto oculto, y lo pagan tu próximo ordenador o móvil

Los beneficios de Samsung en chips se disparan y avisa de que la escasez durará hasta 2028. Los compradores financian la IA con dispositivos más caros, y las marcas deberían decirlo.

Publicado
29 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: Qurren / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

¿Quién paga un centro de datos del tamaño de una ciudad pequeña? Los accionistas, sí. Los clientes de la nube, claro. Pero si piensas comprar un portátil o un móvil en los próximos dos años, da por hecho que también apareces en la factura.

Samsung comunicó el jueves que su beneficio operativo de julio a septiembre alcanzó los 107,4 billones de wones (72.200 millones de euros), frente a los 12,2 billones de un año antes, según Reuters a través del Irish Times. Casi todo, 106,5 billones de wones, procede de los chips. La misma compañía asegura que su suministro de memoria de alto ancho de banda está agotado para el año que viene y que el mercado seguirá ajustado hasta 2028. Su división de móviles, mientras tanto, cayó a pérdidas de 800.000 millones de wones porque la memoria se ha encarecido.

La escasez es una transferencia de riqueza, no un accidente

Vuelve a leer esa última frase. Uno de los mayores fabricantes de memoria del mundo gana una fortuna con la IA, y la división que te vende móviles sangra por ello. Samsung es, en la práctica, beneficiaria y víctima de su propio auge.

Samsung dice que la demanda impulsada por la IA «superará con creces la oferta del sector en comparación con 2026». SK Hynix fue más allá: afirma que sus chips DRAM y HBM están agotados hasta 2029 y que la escasez se prolongará hasta 2030. Son dos empresas con todos los incentivos para sonar seguras, así que tomaríamos las fechas exactas como discurso comercial. La dirección, sin embargo, es difícil de discutir: la capacidad parece orientarse primero a los centros de datos, y todo lo demás se queda con lo que sobra.

Lo que sobra cuesta más. Un fragmento de ZDNet France atribuye una subida del 350 % en el coste de la RAM a que la infraestructura de Microsoft y OpenAI está absorbiendo las existencias mundiales de chips. No podemos verificar esa cifra con el texto que tenemos, así que tómala como un titular, no como una referencia. Pero el patrón coincide con lo que describe la propia Samsung.

Tu dispositivo es el amortiguador

Esta es la economía incómoda, al menos tal como la leemos. Los grandes compradores de IA aseguraron el suministro pronto, y Samsung dice que ya tiene contratos a largo plazo con 10 grandes clientes, que negocia con otros 10 y que quiere que estos acuerdos cubran entre el 60 % y el 70 % de su capacidad en 2030. También los está extendiendo a clientes de móviles y automoción. Eso ayudará a esos compradores con el tiempo, pero sospechamos que, mientras tanto, los fabricantes de dispositivos, que trabajan con márgenes estrechos y ciclos de producto cortos, son quienes absorben la volatilidad y, a menudo, te pasan la factura.

El nuevo MacBook Pro con pantalla táctil de Apple es un ejemplo muy claro. 01net informa de que la configuración más alta de 16 pulgadas, anunciada el 28 de octubre, cuesta 16.264 €, y de que 7.700 € de esa cifra corresponden solo a pasar de 2 TB a 16 TB de almacenamiento. Casi nadie comprará esa máquina, y sería injusto tomarla como precio típico. Pero muestra lo caro que se vuelve la memoria cuando escasea. TechCrunch señaló que este «RAMaggedon» ya había obligado a Apple a subir los precios de sus MacBook, Mac e iPad.

Hay un motivo para un optimismo moderado, y lo señalamos como tal. Reuters apunta que el ritmo de subida de los precios de la memoria se está frenando, en parte porque los chips más caros pesan sobre la demanda de los fabricantes de móviles y ordenadores. Dicho claro: los compradores empiezan a decir que no. Es el mercado funcionando, pero es una forma dura de encontrar el techo, porque funciona haciendo primero que los dispositivos sean inasequibles.

Las marcas deberían dejar de culpar a las «condiciones del mercado»

Nuestro argumento es sencillo. Cuando un portátil sube de precio, o sale con menos RAM, o un modelo económico desaparece sin hacer ruido, la explicación debería estar en la página del producto. No enterrada en «costes de componentes», sino dicha claramente: la memoria escasea porque los centros de datos de IA se la llevan toda, y estamos trasladando parte de ese coste.

Esa honestidad costaría poco a los fabricantes y daría algo útil a los compradores: una razón para confiar en que la subida no es simple engorde de márgenes. Además, situaría el debate real donde debe estar. ¿Merece la pena subvencionar la expansión de la IA con el presupuesto de hardware de todos? Personas razonables pueden decir que sí. Pero deberían poder decirlo con conocimiento de causa.

Nuestro consejo práctico, como opinión y no como pronóstico: si tu móvil u ordenador actual funciona, quédatelo; lo peor de los precios probablemente aún está por llegar si se cumplen las previsiones de Samsung. Si tienes que comprar, elige la configuración que realmente vas a necesitar en lugar de la más barata, ya que las ampliaciones de memoria y almacenamiento son justo donde parece caer el sobreprecio. Y si un fabricante sube los precios, pregúntale por qué. La respuesta honesta está en los resultados de Samsung.

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