Mosseri acierta sobre el rechazo a la IA, pero predecirlo no es un plan
El responsable de Instagram dice que el enfado con la IA irá a más. Cierto, pero quienes llenaron los feeds de contenido sintético deben etiquetas y control real, no predicciones.
Foto: TechCrunch / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
Cuando la persona que dirige uno de los feeds más grandes del mundo te dice que la gente se va a enfadar todavía más con la IA, ¿es una advertencia o una coartada? Probablemente, las dos cosas. Y la segunda lectura es la que merece que nos detengamos.
Esto es lo que sabemos. Según informa The Verge, el jefe de Instagram, Adam Mosseri, dijo en una entrevista que espera que la frustración y el enfado hacia la IA sigan creciendo, y no solo en las industrias creativas. Explainx señala que su lista de preocupaciones incluye el entrenamiento con el trabajo de los creadores, los deepfakes y el empleo. Otros medios cuentan que hizo estas declaraciones en el pódcast Colin and Samir, sobre todo al hablar del nuevo formato de vídeo panorámico y de larga duración de Instagram.
Tiene razón, y las pruebas ya están fuera del feed
No hace falta fiarse de la palabra de Mosseri. El enfado asoma en lugares que no tienen nada que ver con Instagram. Channel NewsAsia informa de que la empresa china Lao Gan Ma negó haber hecho despidos masivos vinculados a la IA en medio de la reacción pública. En Misisipi, según una investigación de The Guardian y datos de Mississippi Today recogidos por el medio italiano Online-News, los vecinos de los centros de datos de IA de Elon Musk se quejan del ruido y las vibraciones, y algunos se rebelan contra unas ofertas de compra que les piden renunciar a sumarse a una demanda.
Historias distintas, mismo patrón: la IA deja de ser una abstracción en cuanto aterriza en el trabajo, el sueño o el feed de alguien. Nuestra opinión es que el rechazo no es tecnofobia irracional. Es gente que reacciona a costes que no eligió, mientras los beneficios se describen en presentaciones con foco y escenario. La predicción de Mosseri es menos una opinión incendiaria que un parte meteorológico.
Predecir el enfado es lo fácil
Aquí nos separamos del tono de la cobertura. Un directivo de una plataforma que pronostica la furia del público ante los deepfakes y los contenidos de IA describe un problema que, a nuestro juicio, su propio sector ayudó a crear. Los feeds eran el canal de distribución. Los sistemas de ranking decidían qué se veía. Si la confianza se erosiona, y las crónicas de los comentarios de Mosseri dicen que la avalancha de imágenes de IA desgasta la confianza en Instagram mientras los usuarios empiezan a valorar el contenido crudo e imperfecto como prueba de autenticidad, entonces la empresa que tiene el megáfono tiene una obligación que va más allá de comentar.
Mosseri ha hecho una observación sincera, según el resumen de MSN: por culpa de la IA, cada vez es más imposible distinguir las fotos reales de las falsas. Estamos de acuerdo. Pero esa admisión choca con la idea de que la carga deba recaer en usuarios que entrecierran los ojos ante los píxeles. Si no se nota a simple vista, tiene que decírtelo la plataforma. Eso implica etiquetas visibles, coherentes y difíciles de esquivar, además de información clara sobre quién ha hecho cada cosa. Según las informaciones, Meta ha ido desplegando nuevas etiquetas e información sobre los creadores. La cuestión es si son lo bastante sólidas para resistir el contacto con quienes quieren engañar.
Hay también una cuestión de justicia. Según se cuenta, Mosseri señala que a la gente le gusta quejarse del contenido basura de IA, cuando buena parte de lo que se hace con IA es estupendo. Es un argumento razonable, y nadie serio quiere prohibir lo bueno. Pero precisamente porque «parte es estupendo», clasificar importa. El buen contenido de IA no pierde nada con una etiqueta honesta. Solo lo pierde el engañoso.
«Control» tiene que significar algo más que un algoritmo más listo
La frase más reveladora del debate, tal como la presenta el sitio italiano iGizmo, es la idea de que si no te gusta la IA, no deberías tenerla en tu feed. Suena razonable. El problema, como apunta ese medio, es que dejar la selección en manos del algoritmo da a los usuarios un control indirecto, no absoluto. Nosotros iríamos más lejos: un sistema de ranking que adivina tus preferencias a partir de tu comportamiento no es un ajuste. Es una sugerencia que no puedes auditar.
Un control real sería aburrido y concreto. Un interruptor que reduzca el contenido generado con IA. Etiquetas por las que se pueda filtrar. Una protección de la imagen que funcione para quienes nunca pidieron salir en un vídeo sintético. La cobertura de Explainx menciona la detección de imagen personal de la plataforma y los controles de feed «Your Algorithm» de Facebook, lo que sugiere que las herramientas no son ciencia ficción. Lo que falta, en nuestra opinión, es que sean la opción por defecto y no un elemento de menú que descubres después de un escándalo.
Nuestro veredicto
Hay que tomarse en serio la advertencia de Mosseri, porque probablemente tiene razón. Pero que no pase por liderazgo. Anunciar el rechazo es lo que se dice cuando se quiere el mérito de haberlo previsto sin asumir la responsabilidad de la causa. Si Instagram y el resto de Meta quieren que el enfado se estabilice, la secuencia es sencilla: etiquetar con decisión, proteger la imagen de las personas y dar a los usuarios interruptores de verdad en lugar de empujoncitos probabilísticos.
Para los lectores, el consejo práctico es menos glamuroso. Desconfía de las imágenes sin etiquetar y demasiado perfectas, prefiere a los creadores que enseñan su proceso y usa los controles de feed que existan hoy. Y para las plataformas: el rechazo no está por llegar. Ya ha llegado. Lo que falta por decidir es si se adelantan o se limitan a seguir narrándolo.
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