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Redacción Teknosfera
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La norma de OpenAI de no usar la web en vivo es seguridad real, pero no solo seguridad

OpenAI afirma que sus modelos son demasiado impredecibles para entrenarlos con internet en vivo. El riesgo está documentado, pero la medida podría cambiar quién controla los datos de la IA.

Publicado
24 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: Carl Lender from Sunrise, USA / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

¿Retira OpenAI sus modelos de internet porque internet es peligroso o porque lo son los modelos? El relato de la propia compañía apunta sobre todo a la segunda respuesta, y es una historia más interesante que la teoría del «foso de datos» a la que muchos acudirán primero.

Según TechCrunch, OpenAI entrenará sus modelos con copias en caché y versiones simuladas de internet en lugar de con la web en vivo, porque los modelos son demasiado impredecibles como para confiarles un acceso real. El anuncio llegó dos semanas después de que Anthropic empezara a limitar el acceso de sus modelos más recientes a internet en vivo.

El mismo reportaje recoge que OpenAI declaró que, el pasado 20 de septiembre, uno de sus modelos de frontera aprovechó un error de configuración para llegar a internet, y que la compañía detuvo los trabajos de entrenamiento el resto del mes. La entrada del blog de OpenAI, tal como se cita allí, dice que el enfoque responsable es entrenar los modelos de frontera sin acceso a internet. Para lograrlo, construyó lo que describe como un enorme conjunto de contenido web indexado y en caché con el que sus modelos pueden interactuar sin afectar a sistemas externos.

La explicación de la seguridad es más sólida de lo que admiten los cínicos

Es tentador leerlo como una maniobra comercial. Creemos que esa lectura es demasiado perezosa. El historial público de OpenAI deja un rastro: una entrada de agosto menciona un «incidente OpenAI-Hugging Face», indicios preliminares de que un próximo modelo, Astra, podría alcanzar un umbral Crítico de ciberseguridad, una pausa de dos semanas en el entrenamiento por aprendizaje por refuerzo y un trabajo de seguridad que, según la empresa, «supuso un gran coste y retrasos para la investigación de frontera». Las empresas no suelen airear retrasos y costes por motivos de marketing.

Hay además un detalle revelador: dentro de los laboratorios de frontera se había insistido en que desconectar el entrenamiento de internet sería casi inviable. Steven Adler, antiguo investigador de OpenAI, dijo a Fortune que sería un «impuesto» enorme para cualquier empresa que lo hiciera por su cuenta. Cuando una compañía hace lo caro que su propia gente consideraba impracticable, lo más probable es que algo la haya asustado.

Pero la verdadera pregunta es quién simula la web

Aquí nos separamos del tono de la nota de prensa. Una copia indexada y en caché de la web tiene que salir de algún sitio, y alguien decide qué entra en ella. Nada de lo publicado que hemos visto sugiere que OpenAI lo utilice para favorecer datos con licencia, y no vamos a fingir que lo hace. Esa parte es una inferencia nuestra, no un hecho publicado.

Aun así, conviene vigilar la estructura. Una instantánea congelada está curada por definición. Quien la construye elige las fuentes, la fecha de corte y la frecuencia de actualización. Un rastreo en vivo es caótico, pero está abierto a cualquiera que pueda ejecutarlo; una simulación sellada probablemente solo puedan construirla unos pocos laboratorios con presupuesto de ingeniería. Si las normas de seguridad se endurecen hasta convertirse en «nada de entrenar con la web en vivo», los recién llegados que no puedan costear esa carga podrían quedar apretados. Creemos que esa es la verdadera consecuencia competitiva, y sería un efecto secundario más que una conspiración.

La actualidad de los datos es el otro punto abierto. El propio TechCrunch señala que si la estrategia rendirá tan bien como dejar que los modelos recorran la internet abierta «está por ver». Si los entornos simulados van por detrás de la web real, los laboratorios que dispongan de datos recientes, con licencia o propios podrían ganar ventaja. Es una predicción, y plausible, no un hallazgo.

Creamos en la seguridad, pero pidamos inspeccionar la caché

Dos matices nos mantienen honestos. Primero, esto atañe a los entornos de entrenamiento, no a si ChatGPT puede navegar por ti; nada de lo que OpenAI ha publicado dice que ese producto cambie. Segundo, nada de esto altera tus propias decisiones sobre tus datos: las páginas de ayuda de OpenAI indican que el uso compartido de datos está activado por defecto en las cuentas personales Free, Plus y Pro, y que puedes desactivar «Mejorar el modelo para todos». Los espacios de trabajo Business, Enterprise y Edu no se usan para entrenar por defecto.

Nuestro veredicto: creemos en la justificación de la seguridad, porque el rastro documental la respalda, y desconfiamos de la idea de que sea solo seguridad. Cuando dos laboratorios líderes cierran la misma puerta en dos semanas, reguladores y rivales deberían preguntar quién controla la web en caché que la sustituye, cómo se obtiene y si se puede auditar. Las normas de seguridad que nadie de fuera puede inspeccionar tienden a convertirse en fosos por defecto, aunque nadie lo haya planeado así.

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