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El AI Mode de Google no es neutral al esquivar las elecciones de 2020: es un fallo

Negarse a decir quién ganó unas elecciones ya zanjadas no es prudencia. El AI Mode de Google muestra por qué las barreras incoherentes, país por país, fallan a los usuarios y a la verdad.

Publicado
30 de octubre de 2026
Lectura
4 min
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Pregúntale a un buscador quién ganó las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2020 y esperarás una sola palabra. Esta semana, el AI Mode de Google te ha puesto deberes en su lugar. Eso no es prudencia. Es un producto que falla en lo más básico que se le exige a un buscador.

El AI Mode nombró a los ganadores de 2016 y 2024, pero se achantó con 2020

Según USA Today, cuando se le preguntó el miércoles 28 de octubre, Google no respondió «Joe Biden». Remitió a los usuarios a fuentes oficiales para consultar resultados y datos. Otros medios describen el mismo patrón: el AI Mode dirigía a la gente a la Comisión Electoral Federal y a los Archivos Nacionales, y añadía un aviso de que la IA puede cometer errores. TheWrap informó de que el chatbot independiente de Google, Gemini, nombró a Biden en pruebas distintas.

Luego está la incoherencia. Según un titular de MSN, el comportamiento era distinto en otros países. Y Newsweek cuenta que Google atribuyó lo ocurrido a una «brecha tecnológica»: el AI Mode decía a los usuarios que Donald Trump ganó las elecciones de 2016 y 2024, a la vez que les indicaba que consultaran fuentes oficiales. Google también asegura que trabaja en una solución.

Una barrera que solo vigila unas elecciones no es un principio

Tomémonos en serio la lectura más benévola. Los temas electorales son delicados y una empresa puede querer extremar el cuidado ante disputas políticas abiertas. Entendemos ese instinto, sobre todo con las elecciones de mitad de mandato de EE. UU. a pocos días.

Pero la benevolencia se agota enseguida. El resultado de 2020 no es una contienda abierta. Es historia certificada. Y si la misma herramienta dice quién ganó en 2016 y en 2024, una excepción especial para 2020 no es neutralidad. Es un veredicto por omisión: le dice al usuario que la pregunta sigue abierta. Para quien ya tiende a dudar del resultado, «ni siquiera Google lo dice» es justo la frase que repetirá.

La geografía lo empeora. Si la respuesta cambia según desde dónde preguntes, no hay una política coherente detrás. Parece un mosaico de filtros ajustados a sensibilidades locales, donde el resultado depende de qué regla salte. Nuestra lectura, y es una opinión, es que esto es menos una postura editorial deliberada que el resultado accidental de capas de salvaguardas que nadie probó con una pregunta factual sencilla. La propia explicación de Google sobre la «brecha tecnológica» apunta en esa dirección.

La prueba del algodón: Gemini sí responde

El detalle más demoledor es que el chatbot de la misma empresa responde sin rodeos. Misma corporación, comportamiento opuesto. Nuestra conjetura, y es solo eso, es que algo en cómo se conecta el AI Mode con la búsqueda estorba, y no que la compañía desconozca la respuesta. Sea cual sea el motivo, la experiencia de usuario es absurda: el producto que se supone que sintetiza la web se niega a repetir uno de los hechos más documentados de la década.

Hay también una ironía de negocio. Google está impulsando el AI Mode con fuerza. Engadget informa de que está ampliando los anuncios en el AI Mode a más países y de que los directivos reconocieron una monetización menor hasta ahora. Una función que pide más confianza, más espacio en pantalla y más dinero de los anunciantes no puede ser además poco fiable ante una pregunta que respondería un escolar.

Los hechos zanjados merecen una respuesta clara

Nuestra recomendación es sencilla. Ante hechos zanjados y verificables, hay que enunciar el hecho, citar las fuentes primarias y seguir adelante. Enlazar a los Archivos Nacionales es un gran complemento; como sustituto es pésimo. Las cautelas deben reservarse para lo que de verdad es discutido: previsiones, motivaciones, disputas políticas.

Y hay que arreglar la arquitectura, no solo el síntoma. Parchear «elecciones de 2020» con una regla puntual repetiría el problema la próxima vez que otro hecho delicado active un filtro distinto. Un único criterio coherente, aplicado en todas partes, es más fácil de defender que un mapa de excepciones. Como dice aiweekly.co, cualquier equipo que lance una IA relacionada con elecciones debería revisar si hay cautelas exclusivas de EE. UU. antes de que 2028 convierta la brecha en noticia política. Nosotros iríamos más lejos: hacerlo antes del próximo ciclo informativo.

El veredicto: esto no fue neutralidad valiente ni sesgo malintencionado. Fue cobardía por configuración, y la solución es confiar en los hechos lo bastante como para decirlos.

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